Cuando aparece un flemón dental, es normal preocuparse. La cara puede inflamarse, el dolor puede ser intenso y surgen muchas dudas: si se irá solo, cuánto tardará en bajar o qué puedes hacer para encontrarte mejor.
Lo más importante que debes saber es que un flemón suele ser señal de infección y, por tanto, necesita valoración profesional cuanto antes. Además, puede requerir drenaje y tratamiento de la causa, y a veces también antibióticos. Por ello, no conviene dejarlo evolucionar por su cuenta.
Puntos clave
- Un flemón dental no suele desaparecer “sin más”: puede bajar temporalmente, pero si la infección sigue activa tiende a reaparecer.
- Para aliviarlo en casa, lo más útil es aplicar frío por fuera de la mejilla, mantener una higiene suave y pedir cita con el dentista cuanto antes.
- Los remedios caseros no sustituyen el tratamiento dental profesional.
- El tiempo que dura depende de la causa, de si hay drenaje y de si el diente o la encía reciben el tratamiento adecuado. Sin tratar, suele empeorar.
- Si notas fiebre, mucha hinchazón o dificultad para abrir la boca, tragar o respirar, no lo dejes pasar: busca atención hospitalaria urgente.
¿Qué es un flemón dental?
Cuando hablamos de flemón dental, nos referimos de forma coloquial a un absceso dental, es decir, una acumulación de pus causada por una infección bacteriana. Puede originarse dentro del diente, en la raíz, o en los tejidos que lo rodean, como la encía.
Explicado de manera sencilla, el flemón dental se produce cuando una infección da lugar a una acumulación de pus en los tejidos. Como consecuencia, la zona puede inflamarse, doler y generar una sensación de presión. A veces, el flemón se aprecia como un bulto en la encía y, otras, lo que más destaca es la inflamación de la mejilla o la molestia al masticar. Aunque en algún momento mejore, eso no quiere decir que la infección haya desaparecido.
Tipos de flemones dentales
De forma general, podemos hablar de dos tipos principales:
- Absceso periapical: se origina en el interior del diente, normalmente cuando una caries profunda, una fisura o un traumatismo permiten que las bacterias lleguen a la pulpa dental, donde están el nervio y los vasos sanguíneos.
- Absceso periodontal: se forma en la encía o en los tejidos de soporte del diente y a menudo está relacionado con una enfermedad periodontal avanzada y con las bacterias acumuladas bajo la encía.
Síntomas del absceso dental
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero hay varias señales muy características que conviene reconocer cuanto antes.
Los signos más habituales de un flemón dental son los siguientes:
- Dolor intenso y continuo en el diente o en la zona de alrededor.
- Molestia al masticar o al tocar el diente.
- Inflamación en la encía, la mejilla o la zona de la mandíbula.
- Sensibilidad al frío y al calor.
- Mal sabor de boca.
- Mal aliento.
- Presencia de pus en la encía.
- Sensación de presión en la zona afectada.
- Fiebre o malestar general, en los casos más avanzados.
Hay un detalle importante: a veces el dolor disminuye si el absceso drena por sí solo. Sin embargo, eso no quiere decir que la infección haya desaparecido, y puede seguir extendiéndose si no se trata.
Causas de la aparición de flemones dentales
Detrás de un flemón siempre hay una causa que conviene localizar. Si solo bajamos la inflamación, pero no tratamos el origen, el problema tenderá a repetirse.
Las causas más frecuentes son:
- Caries no tratadas que avanzan hasta llegar al nervio.
- Golpes o fracturas dentales que facilitan la entrada de bacterias.
- Periodontitis.
- Tratamientos antiguos filtrados. Es decir, empastes, reconstrucciones, coronas o endodoncias antiguas que, con el tiempo, han dejado de ajustar bien y permiten la entrada de bacterias.
- Muela del juicio parcialmente erupcionada y con infección alrededor.
- Higiene oral insuficiente y acumulación de placa bacteriana.
A lo largo de nuestra experiencia clínica hemos comprobado que muchos pacientes retrasan la visita porque el dolor aparece y desaparece. El problema es que, mientras tanto, la infección sigue su curso y puede complicar un tratamiento que, si se realiza a tiempo, suele ser más sencillo de abordar.
¿Cuánto dura un flemón?
Esta es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta realista es que no hay una duración exacta igual para todos los casos. Depende de la causa, del estado de la infección y, sobre todo, de si se lleva a cabo el tratamiento adecuado.
Si el flemón se drena y se trata pronto, las molestias pueden empezar a mejorar en pocos días. Pero si no se actúa sobre el origen (por ejemplo, haciendo una endodoncia, un tratamiento periodontal o una extracción cuando no hay otra opción) el absceso puede durar más, reaparecer o extenderse.
Tratamiento para el flemón dental
Para bajar un flemón dental de verdad, no basta con intentar “desinflamarlo” en casa. El tratamiento debe eliminar la infección y resolver la causa que la está provocando. Es decir, no solo hay que buscar que baje la hinchazón o que duela menos, sino evitar que el problema reaparezca al poco tiempo.
Según cada caso, las opciones más habituales son las siguientes:
1- Drenaje del absceso
Cuando hay una acumulación importante de pus, una de las primeras medidas puede ser drenar el absceso. Con ello conseguimos liberar la presión que se ha generado en la zona, aliviar el dolor y reducir parte de la inflamación.
Aunque suele notarse mejoría tras el drenaje, este paso por sí solo no siempre soluciona el problema: después hay que tratar el origen de la infección para que no vuelva a aparecer.
2- Endodoncia
Si el flemón se ha originado porque la infección ha llegado al interior del diente, normalmente a causa de una caries profunda, una fisura o un traumatismo, puede ser necesario realizar una endodoncia.
Este tratamiento permite limpiar los conductos internos del diente y eliminar el tejido infectado. Una vez hecho esto, el diente se reconstruye para protegerlo y evitar que vuelvan a entrar bacterias. En muchos casos, esta es la manera de tratar la infección sin tener que extraer el diente.
3- Tratamiento periodontal
Cuando el absceso no viene del nervio del diente, sino de los tejidos que lo sostienen, como la encía, el abordaje suele ser diferente. En estos casos, puede ser necesario realizar un tratamiento periodontal.
Este procedimiento consiste en hacer una limpieza profunda bajo la encía, para eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulados alrededor del diente. Cualquier infección periodontal debe ser tratada para frenar su progresión y proteger el soporte del diente, ya que puede causar daños irreversibles en la encía y el hueso.
4- Extracción dental
Hay ocasiones en las que el diente está muy deteriorado, tiene un pronóstico desfavorable o la infección es tan severa que no resulta posible conservar la pieza dental a largo plazo.
En ese caso, la extracción dental puede ser la opción más adecuada para eliminar el foco infeccioso. Aunque en MAEX Dental priorizamos un abordaje conservador en todos los tratamientos, intentando mantener los dientes naturales siempre que sea posible, a veces extraer la pieza dental es la única alternativa viable al problema.
5- Antibióticos
Los antibióticos pueden formar parte del tratamiento, pero conviene dejar claro que no siempre bastan por sí solos. Suelen indicarse cuando la infección está más extendida, hay fiebre, malestar general o riesgo de que el proceso avance.
En cualquier caso, deben estar siempre pautados por un dentista o un médico. Automedicarse no solo no resuelve la causa del flemón, sino que puede retrasar el tratamiento adecuado y contribuir a que las bacterias se hagan resistentes a los antibióticos, un importante problema de salud pública.
6- Remedios caseros
Mientras esperas a la cita, puedes seguir algunas medidas de apoyo para encontrarte un poco mejor:
- Aplicar frío externo en la mejilla, nunca calor, ya que el calor podría favorecer la inflamación.
- Mantener una higiene bucal cuidadosa, cepillándote con suavidad para no irritar más la zona.
- Priorizar alimentos blandos y templados si masticar te molesta, y evitar comidas muy duras, muy calientes o muy frías.
Y hay algo que conviene subrayar: si tienes dificultad para respirar, tragar, hablar o abrir la boca, o si la hinchazón se extiende hacia el ojo o el cuello, necesitas atención hospitalaria urgente.
Consejos para prevenir los flemones o abscesos dentales
La mejor manera de evitar un flemón es reducir al máximo el riesgo de caries e infecciones de encías. La prevención marca una diferencia enorme.
Estas son las medidas más importantes:
- Cepillarte los dientes después de cada comida con pasta fluorada.
- Limpiar los espacios interdentales a diario con seda o cepillos interproximales.
- Reducir el consumo de azúcares.
- Acudir a revisiones periódicas para detectar caries o problemas de encías a tiempo.
- No retrasar la visita al dentista ante una molestia en la boca, aunque los síntomas aparezcan de forma intermitente.
En las clínicas dentales MAEX insistimos mucho en esta idea porque comprobamos a menudo que una pequeña caries o una encía inflamada, tratadas a tiempo, pueden evitar una urgencia mucho más molesta después.
Si te ha salido un flemón dental, nuestro consejo es claro: no intentes aguantar ni confiar solo en remedios caseros. Lo más adecuado es hacer una valoración cuanto antes para saber qué está ocurriendo y tratarlo desde el origen.
En MAEX Dental contamos con profesionales médicos con amplia experiencia y con tecnología diagnóstica que nos permite actuar con precisión y rapidez ante este tipo de situaciones. Llámanos y solicita tu primera consulta para que te orientemos.



