Cuando un diente se ve más oscuro que los demás -grisáceo, amarillento o “apagado”- es normal preocuparse, especialmente si está en una zona visible al sonreír. Y muchas veces no tiene que ver con manchas de café o tabaco, sino con algo que ocurre dentro del propio diente, por ejemplo tras una endodoncia o un golpe antiguo.
En estos casos, el tratamiento que mejor encaja suele ser el blanqueamiento interno, una técnica conservadora que nos permite aclarar esa pieza dental desde el interior, de forma progresiva y controlada.
Puntos clave
- El blanqueamiento interno es una técnica pensada para aclarar dientes oscurecidos por dentro, sobre todo tras una endodoncia o un traumatismo.
- No es lo mismo que un blanqueamiento externo: en el tratamiento interno el producto actúa desde el interior de la pieza dental.
- El objetivo es que el diente recupere un tono natural y se integre bien con el resto, sin que parezca “demasiado blanco” ni diferente al sonreír.
- Con buenos hábitos y revisiones, el resultado suele mantenerse mucho tiempo y se puede retocar si hiciera falta.
¿Qué es un blanqueamiento dental interno?
El blanqueamiento interno es un tratamiento que aclara el color de un diente desde el interior, colocando el agente blanqueador dentro de la cámara pulpar (la zona donde está el nervio).
Suele indicarse en dientes endodonciados (es decir, con el nervio ya tratado) o en dientes que se han oscurecido por causas internas, como:
- Un golpe que provocó sangrado interno o necrosis del nervio.
- Una caries profunda que afectó al nervio.
- Restos de tejido pulpar que quedaron en el interior durante una endodoncia.
- Materiales antiguos de endodoncia que provocan tinciones con el tiempo.
En resumen: si el origen de la mancha está “por dentro”, el blanqueamiento interno es una de las formas más conservadoras de recuperar la luminosidad y el tono natural del diente.
¿En qué se diferencia de un blanqueamiento externo convencional?
En el blanqueamiento externo, aplicamos el gel sobre la superficie del diente. Esto se puede hacer tanto en la clínica, con una lámpara de luz fría o LED, o en casa, con unas férulas. Generalmente, este es el tratamiento recomendado cuando se busca aclarar el tono general de la sonrisa, ya que el oscurecimiento afecta a varios dientes (por consumo de café, tabaco, vino…).
Por el contrario, el blanqueamiento interno:
- Actúa en el interior del diente, no solo en el esmalte.
- Se indica casi siempre para un diente concreto que se ha oscurecido más que los demás.
- Requiere que el diente esté previamente endodonciado (sin nervio).
¿Cuándo se puede realizar?
Para pautar un blanqueamiento interno hacemos una valoración, con la que confirmamos que el diente está en óptimas condiciones para el tratamiento. En general, el blanqueamiento interno se puede realizar cuando:
- El diente está endodonciado. Es fundamental que la endodoncia del diente a blanquear nos dé garantías de que no hay filtraciones.
- No hay dolor, infección activa ni inflamación en la zona.
- La endodoncia está bien sellada. Ante la duda es mejor repetir la endodoncia.
- La pieza dental presenta una estructura razonable (no está muy dañada o con una caries grande).
Previamente al blanqueamiento y tras comprobar el buen estado de la endodoncia, el odontólogo debe sellar también la endodoncia al principio de la raíz para evitar la complicación más grave del blanqueamiento interno: la reabsorción interna.
Un detalle importante: si el diente se oscureció tras una endodoncia reciente, solemos esperar a que el resultado sea estable. Y si es una endodoncia de hace años, primero revisamos con radiografía y exploración oral que todo esté correcto. A veces, lo más prudente es repetir o ajustar la endodoncia antes de blanquear.
¿En qué casos no se debe realizar?
El blanqueamiento dental interno no siempre es la mejor opción. Normalmente evitamos o posponemos el tratamiento si:
- Hay infección, fístula o lesión activa en la raíz.
- La endodoncia está mal ejecutada o hay filtración (primero hay que solucionar eso).
- Existe una fractura o fisura importante en el diente.
- Hay caries extensas o el diente necesita una reconstrucción grande.
- El color oscuro no se debe solo al interior, sino a problemas de estructura o restauraciones antiguas. En este caso, también se debe solucionar la causa.
- El diente está tan debilitado que lo más adecuado sería planificar otra solución restauradora (por ejemplo, una corona).
- El cambio de color es tan marcado que se ofrece otro tipo de tratamiento restaurador, como una carilla de porcelana.
Ventajas del blanqueamiento interno
Las ventajas principales del procedimiento son las siguientes:
- Respeta tu diente: el blanqueamiento interno tiene un punto muy a favor, y es que es muy conservador. No hay que tallar los dientes como con las carillas o las coronas.
- Es muy útil para un solo diente oscuro, evitando blanquear toda la arcada si no hace falta.
- Permite un resultado progresivo y controlado, ajustando el tono para que no se vea artificial.
- Suele ser un tratamiento cómodo, con visitas relativamente cortas y sin postoperatorios.
Desventajas del blanqueamiento dental interno
También conviene conocer los límites del tratamiento. Estas son las desventajas más importantes:
- Puede requerir varias sesiones, ya que no siempre se consigue el resultado deseado en una sola visita.
- Existe posibilidad de recidiva: con los años, el diente puede oscurecerse algo y necesitar un retoque.
¿Cómo se realiza el blanqueamiento dental interno?
A continuación, te contamos el paso a paso del proceso para que sepas qué vamos a hacerte y por qué. Antes de empezar, siempre revisamos radiografías y el estado del diente, para que el procedimiento sea lo más preciso y efectivo posible.
De forma general, lo hacemos así:
- Diagnóstico y planificación: exploración, radiografía, fotos y elección del color deseado para que el resultado sea natural.
- Aislamiento y acceso: aislamos el diente sobre el que se va a trabajar para evitar filtraciones (agua, saliva…).
- Preparación interna: si es necesario, retiramos el material endodóntico anterior y limpiamos la cámara pulpar.
- Aplicación del agente blanqueador dentro del diente: se deja actuar durante un tiempo determinado.
- Sellado provisional: cerramos el diente con un material temporal.
- Revisiones: a los pocos días valoramos el cambio de tono y, si hace falta, repetimos el proceso.
- Sellado definitivo: cuando el color alcanzado es el deseado, realizamos el cierre final.
¿Cómo alargar los resultados del blanqueamiento dental interno?
Una vez conseguido el tono, hay una serie de recomendaciones que ayudan a que los efectos duren, aunque no hace falta seguir una “dieta blanca”.
Para mantener el resultado el máximo tiempo posible, te recomendamos:
- Durante los primeros días, moderar el consumo de bebidas que tiñen (café, té, vino tinto…) y tabaco.
- Practicar una buena higiene después de las comidas, con cepillado durante dos minutos, y usar hilo dental una vez al día.
- Acudir a revisiones y limpiezas profesionales: el brillo y el color blanco lucen mucho más cuando la superficie está libre de placa bacteriana y manchas.
- Evitar hábitos que dañan el diente (morder hielo, abrir cosas con los dientes, etc.).
- Si con los años el diente se apaga un poco, valorar un retoque antes de pensar en opciones más invasivas, como carillas o coronas.
En resumen, si tienes un diente que se ha oscurecido y te da reparo sonreír, no te quedes así. En MAEX Dental valoramos tu caso con calma, revisamos la endodoncia previa (si la hay) y te proponemos la opción más adecuada para ti. Llámanos y pide tu primera consulta informativa.