Apretar o rechinar los dientes por la noche puede parecer “cosa de adultos”, pero en la infancia también pasa. En las clínicas dentales MAEX lo vemos a menudo y, por suerte, tiene solución si sabemos detectarlo y actuar a tiempo. Dada la importancia del tratamiento temprano, en este artículo vamos a centrarnos en el bruxismo en niños: qué es, por qué aparece, cuáles son las señales de alarma y qué tratamientos funcionan mejor.
Puntos clave
- Las principales causas del bruxismo infantil están relacionadas con el proceso de erupción dental, el estrés, el sueño de mala calidad, las maloclusiones, la respiración bucal y los ronquidos.
- Las señales más habituales, además del ruido que se produce al rechinar, son los bordes planos de los dientes y el dolor de mandíbula al despertar.
- El tratamiento profesional eficaz puede requerir el uso de una férula de descarga por las noches, en casos severos, y ortodoncia interceptiva, cuando el bruxismo tiene su origen en una maloclusión dental.
- Hay cuidados en casa que ayudan a aliviar el bruxismo en los niños, como mejorar la higiene del sueño y evitar pantallas y cafeína.
¿Qué es el bruxismo infantil?
El bruxismo infantil es el hábito involuntario de apretar y/o rechinar los dientes, sobre todo durante el sueño, aunque algunos niños también lo hacen despiertos cuando están concentrados o nerviosos. Puede aparecer tanto con dientes de leche como con dentición mixta y permanente.
¿Es frecuente?
Sí. Es relativamente común entre los cinco y los 11 años, con picos que coinciden con cambios dentales y etapas de crecimiento. En la mayoría de los casos, el bruxismo infantil es transitorio, pero si persiste o genera molestias conviene tratarlo para evitar desgastes, dolor en la mandíbula o problemas en la articulación temporomandibular (ATM).
Causas del bruxismo infantil
El bruxismo en los niños suele ser multifactorial. Es decir, no suele ocurrir por una única causa, sino por la suma de varias:
- Maduración y cambios dentales: durante la erupción de los dientes, la mordida está sometida a un ajuste constante, lo que puede favorecer episodios de bruxismo transitorio.
- Factores emocionales y del sueño: el estrés, la ansiedad, la excitación antes de dormir o el sueño de mala calidad (despertares frecuentes, ronquidos, apnea infantil…) aumentan el riesgo de sufrir bruxismo.
- Maloclusiones y contactos prematuros: ciertas desalineaciones dentales o una mordida que no encaja del todo bien pueden desencadenar en desajustes que favorezcan el apretamiento.
- Hábitos y estímulos: el consumo de bebidas estimulantes (con cafeína o teína) por la tarde-noche y el uso prolongado de pantallas antes de dormir son otra de las causas más habituales.
- Antecedentes familiares: la predisposición genética juega un papel importante en el desarrollo del bruxismo infantil
- Otras condiciones médicas: las alergias no controladas, la respiración bucal, el reflujo gastroesofágico o ciertos fármacos también pueden influir.
Dadas las causas multifactoriales, es clave identificar qué pesa más en cada niño para ajustar el plan de tratamiento.
Síntomas del bruxismo en niños
A continuación, te dejamos las señales más habituales. Sin embargo, no es necesario que aparezcan todas para sospechar de bruxismo:
- Rechinamiento al dormir, que se puede escuchar desde otra habitación.
- Desgaste del esmalte: los bordes de los dientes se ven más planos o “limados”.
- Dientes sensibles al frío o al cepillado, fruto de los desgastes en el esmalte.
- Dolor o cansancio mandibular al despertar. A veces, también aparecen dolores de oído, sin que exista una infección.
- Cefaleas matutinas, especialmente en las sienes.
- Tensión en cuello y hombros, fruto de la presión que ejerce la musculatura masticatoria.
- Sueño inquieto: se puede manifestar con movimientos frecuentes, despertares nocturnos o apretamiento de los puños o el ceño.
- Cansancio al despertar y durante el día, debido a la mala calidad del sueño.
¿Cómo detectar el bruxismo en los niños?
Una buena observación en casa y una revisión dental suelen ser suficientes para realizar el diagnóstico. En las clínicas dentales MAEX solemos proceder de la siguiente manera para detectar el bruxismo en niños:
- Escucha y observa: en primer lugar, solicitamos a los padres que anoten cuándo perciben las señales, la intensidad de las mismas y si coinciden con días en los que el niño está más nervioso.
- Revisión clínica: valoramos desgastes, puntos de contacto, estado de las encías, mordida y función de la ATM. También evaluamos la respiración nasal y signos de alergia o hipertrofia de adenoides o amígdalas.
- Historia de hábitos y sueño: preguntamos a los padres por rutina vespertina y nocturna (pantallas, bebidas estimulantes, despertares, ronquidos…). Asimismo, consultamos acerca de posibles circunstancias que puedan derivar en estados de mayor ansiedad o nerviosismo (cambio de colegio, llegada de un hermano…).
- Pruebas complementarias (si procede): en algunos casos, también tomamos fotografías intraorales, modelos de estudio, y radiografías para estudiar la erupción. Además, si hay señales claras de trastorno del sueño, derivamos a otros especialistas médicos, como el pediatra o el otorrino, o a la Unidad del Sueño.
Tratamiento del bruxismo infantil
El tratamiento es personalizado y suele combinar distintas medidas (hábitos, protección dental, ortodoncia…). A continuación, te resumimos las opciones más habituales:
- Educación y hábitos del sueño: es la primera línea. Orientamos a los padres para que puedan mejorar la higiene del sueño. Por ejemplo, pedimos reducir el uso de pantallas y estimulantes por la tarde, y estructuramos rutinas relajantes. Estos nuevos hábitos, por sí solos, disminuyen los episodios de bruxismo en muchos niños.
- Férulas de descarga pediátricas: en niños con desgaste notable, dolor o bruxismo persistente, podemos indicar una férula nocturna a medida. Su función es proteger los dientes y descargar la musculatura. En niños con dentición temporal o mixta las férulas deben revisarse y ajustarse con frecuencia para que no interfieran con el proceso de erupción y el crecimiento de los huesos maxilares.
- Tratamiento de la maloclusión: si detectamos una mordida alterada que contribuye al bruxismo, planteamos el uso de ortodoncia interceptiva o correctiva según la edad. Corregir la oclusión puede reducir fricciones y contactos indeseados.
- Manejo de otras alteraciones: ante la sospecha de alergias, respiración bucal, ronquidos o apneas, derivamos al niño al especialista correspondiente (pediatra, otorrino o Unidad del Sueño). En general, tratar la vía aérea mejora el descanso y, por consiguiente, el bruxismo.
- Fisioterapia y ejercicios mandibulares: en algunos casos, también derivamos al niño al fisioterapeuta u osteópata. Los estiramientos suaves, los automasajes y la reeducación funcional ayudan a relajar la musculatura y a disminuir el dolor.
- Apoyo emocional: en niños con ansiedad o expuestos a tensiones escolares o familiares, las técnicas de relajación adaptadas a su edad y el apoyo psicológico pueden marcar la diferencia.
En MAEX Dental utilizamos tecnología digital para planificar y diseñar los tratamientos con férulas de descarga u ortodoncia, y contamos con ortodoncistas y odontopediatras con amplia experiencia en casos infantiles, lo que facilita un abordaje eficaz y coordinado.
¿Cómo ayudar a los niños en casa?
El entorno familiar es clave. Hay una serie de pautas que suelen funcionar muy bien y que son relativamente fáciles de implementar:
- Rutina pre-sueño constante: acostarse a la misma hora todos los días, los baños templados, leer cuentos antes de dormir y emplear luces tenues por la noche ayuda a los niños a relajarse. Además, hay que evitar el uso de pantallas unas dos horas antes de ir a la cama.
- Evitar estimulantes por la tarde-noche: los refrescos con cafeína, las bebidas energéticas y el té dificultan el descanso.
- Masticación durante el día: ofrecer alimentos de consistencia adecuada (fruta entera, verduras al dente…) estimula la masticación y reduce la necesidad de “liberar tensión” por la noche.
- Técnicas de relajación: las respiraciones profundas, la música suave y los ejercicios de mandíbula (abrir y cerrar suave, bostezos controlados, masajear sienes y maseteros…) pueden ayudar.
- Refuerzo positivo: nunca se debe regañar a los niños por apretar o rechinar los dientes, ya que es algo involuntario. Es preferible premiar las rutinas positivas.
No hace falta alarmarse, pero ignorar el bruxismo en la infancia tampoco ayuda. Intervenir a tiempo evita desgastes y molestias y mejora la calidad de vida y del sueño.
En resumen: el bruxismo infantil es frecuente y, en muchas ocasiones, transitorio. Aun así, conviene valorarlo. En MAEX hemos comprobado que combinar buenos hábitos, protección dental y, si procede, ortodoncia o manejo de la respiración funciona muy bien, en la gran mayoría de casos.
Si quieres que valoremos juntos el caso de tu hijo, llámanos y solicita una primera consulta informativa.